LOS ANDES: Así fue la noche en que una fiesta terminó en secuestro y tortura: cronología de vicios, descontrol y violencia

LOS ANDES: Así fue la noche en que una fiesta terminó en secuestro y tortura: cronología de vicios, descontrol y violencia

La noche comenzó sin señales de lo que vendría después. Alcohol, consumo de drogas y descontrol marcaron las primeras horas de una reunión que terminaría derivando en un episodio de violencia extrema. En ese contexto, tres sujetos concretaron una “tranza” de ketamina líquida por cerca de $470 mil con un contacto domiciliado en Santiago. El encuentro se realizó en el sector del Barrio Bellavista, un punto habitual de fiestas nocturnas en la Región Metropolitana.

Lo que parecía una operación rápida comenzó a torcerse minutos después. Tras recibir la sustancia, los compradores concluyeron que no cumplía con la calidad esperada. La molestia derivó en reclamos y luego en una discusión que fue escalando en violencia. La víctima explicó que no contaba con el dinero para responder por la transacción ni devolver el monto comprometido, argumento que no fue aceptado por sus interlocutores.

La reacción fue inmediata. El hombre fue reducido por la fuerza, maniatado, golpeado en reiteradas ocasiones y con el rostro cubierto, perdiendo por completo el control de la situación. Posteriormente, fue trasladado contra su voluntad desde la Región Metropolitana hasta la comuna de Los Andes, configurándose un secuestro en pleno desarrollo.

Durante el trayecto, la violencia física dio paso al terror psicológico. Los agresores grabaron audios y registros de video que enviaron a la madre de la víctima, advirtiendo que, si no se concretaba un pago, le devolverían a su hijo “en pedacitos”. Dominada por el miedo, la mujer transfirió $100 mil con la esperanza de frenar las agresiones.

El recorrido terminó en un departamento del Condominio Hermanos Maristas, donde la pesadilla continuó. Golpes reiterados, amenazas de muerte y actos de tortura con un alicate en los dedos de ambas manos marcaron la madrugada. Sin embargo, un descuido permitió a la víctima soltarse y escapar. Corrió hasta la conserjería gritando que lo iban a matar y logró huir para denunciar los hechos. Horas más tarde, dos involucrados fueron detenidos y un tercero permanece prófugo.

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