La implementación de estacionamientos pagados en el entorno del Santuario de Santa Teresa ha generado controversia entre fieles y visitantes, luego de que la medida fuera asociada a una seguidilla de robos registrados en el sector durante los últimos meses.
El tema tomó mayor visibilidad tras un reportaje emitido a nivel nacional, donde se expuso una serie de delitos, principalmente robos a vehículos, ocurridos aprovechando la alta afluencia de personas y la ausencia de vigilancia permanente en el lugar. Frente a este escenario, el cobro por estacionar surge como una alternativa orientada a ofrecer mayor control y resguardo, aunque no exenta de críticas.
Devotos y visitantes manifestaron su molestia, señalando que se ven obligados a pagar para reducir el riesgo de ser víctimas de delitos al momento de acudir a un espacio de carácter religioso, históricamente abierto y de libre acceso. Para algunos, la medida instala la percepción de que la seguridad pasa a depender del pago, más que de una política preventiva integral.
Vecinos del sector han advertido desde hace tiempo sobre problemas de inseguridad en el entorno del santuario, especialmente en fechas de mayor concurrencia. Sin embargo, sostienen que hasta ahora no se han implementado soluciones estructurales ni medidas permanentes que permitan enfrentar la situación.
El debate sigue abierto respecto a si el cobro por estacionamiento es una respuesta adecuada frente a la delincuencia o si se requieren acciones más amplias en materia de seguridad para resguardar a quienes llegan a este emblemático lugar de devoción.


