LOS ANDES: Facultad de ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Publica investigación realizada por los Guardianes de los Petroglifos de la Escuela Básica El Sauce

LOS ANDES: Facultad de ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Publica investigación realizada por los Guardianes de los Petroglifos de la Escuela Básica El Sauce

Academia de ciencias: Facultad y establecimiento educativo realizan estudios de petroglifos.

“Guardianes de los Petroglifos: una investigación escolar que protege el patrimonio ancestral del Valle del Aconcagua”, es el nombre de una iniciativa que se viene desarrollando en la Escuela Básica El Sauce, de la comuna de Los Andes, liderada por el profesor del establecimiento, Carlos Montenegro, con apoyo del arqueólogo y académico de la Universidad de Chile, Andrés Troncoso. Más que una actividad educativa, “esta iniciativa se ha transformado en un movimiento comunitario de rescate, valoración y defensa del patrimonio cultural del Valle del Aconcagua”, comentó el profesor Montenegro.

Una significativa experiencia educativa en terreno es la que han vivido estudiantes de enseñanza básica de la asignatura de Ciencias de la Escuela Básica El Sauce (Los Andes), ya que se han transformado en verdaderos arqueólogos e investigadores en terreno buscando y analizando petroglifos en la zona. Estudiantes que se han destacado por ganar dos años consecutivos el primer lugar en la Feria Nacional de Ciencias y Tecnología categoría enseñanza básica, con el proyecto “Guardianes de los Petroglifos: un viaje al pasado”.

La iniciativa liderada por el profesor de Ciencias, Carlos Montenegro, ha sido apoyada por el académico del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Andrés Troncoso, quien ha ayudado desarrollando junto a los estudiantes una metodología de análisis arqueológico.

Estudiantes han encontrado varias decenas de petroglifos que años antes habían sido estudiados por el arqueólogo Hans Niemeyer, pero también han hallado e identificado otros tantos que no se conocían, con motivos de animales camélidos del periodo intermedio tardío e incaico (1000 después de Cristo en adelante), entre otros.

Los pasos de “Guardianes de los Petroglifos”

El proyecto “Guardianes de los Petroglifos: una investigación escolar que protege el patrimonio ancestral del Valle del Aconcagua” nació desde una inquietud genuina de los propios estudiantes y de un problema detectado en su entorno cercano.

“Todo comenzó cuando una estudiante llegó al colegio relatando que había acompañado a su padre a dejar animales a la montaña y que, durante el recorrido, había observado dibujos realizados en piedras. Aquella experiencia despertó inmediatamente preguntas entre sus compañeros/as: ¿qué eran esos dibujos?, ¿por qué estaban ahí?, ¿quiénes los habían hecho?, ¿con qué propósito y de qué manera?”, rememoró el profesor de Ciencias de la Escuela Básica El Sauce de Los Andes, Carlos Montenegro.

Frente a este interés auténtico, se propuso transformar la curiosidad en una investigación real. Así se inició un proceso de búsqueda de información mediante lecturas en libros, revistas científicas y publicaciones académicas sobre los petroglifos existentes en el Valle del Aconcagua, específicamente en el sector del Camino Internacional.

Paralelamente, se utilizaron herramientas de geolocalización y mapas digitales para identificar posibles ubicaciones, además de entrevistas informales a arrieros y vecinos del sector que conocían el territorio. Después de eso, comenzaron las salidas a terreno. En cada visita, los estudiantes realizaron un trabajo sistemático de observación: dibujaron los petroglifos, los contaron, midieron, clasificaron y registraron.

Con el apoyo del arqueólogo y académico de la Universidad de Chile, Andrés Troncoso, fue posible determinar con mayor exactitud el período al que pertenecen los petroglifos, así como identificar rasgos específicos, como los tocados presentes en las figuras antropomorfas.

El arqueólogo fue contactado por el profesor Montenegro debido a sus investigaciones previas sobre arte rupestre en el marco de proyectos Fondecyt, específicamente cerca de Río Blanco. Andrés Troncoso ha dado charlas a estudiantes, quienes le han enviado fotografías del arte rupestre encontrado para su posterior estudio.

Lo más destacable, es que en ese proceso “no solo van acompañados de sus familias, sino que involucran a la comunidad de la zona. Por tanto, su objetivo último es inculcar el valor y amor por la naturaleza, la conciencia ecológica, el patrimonio y recuperar la memoria histórica”, subrayó Andrés Tronocoso.

Este trabajo se ha desarrollado de manera interdisciplinaria, vinculando el Taller de Ciencias que se imparte en el establecimiento educativo con las asignaturas de Ciencias Naturales, Historia y Arte, poniendo especial énfasis en el cuidado y la preservación del patrimonio ancestral presente en el propio territorio de los estudiantes.

Según el profesor Montenegro, la recepción por parte de la comunidad educativa ha sido profundamente positiva. Los estudiantes han desarrollado conciencia patrimonial, fortaleciendo sus habilidades científicas, metodológicas y de observación. Las salidas a terreno se han vuelto cada vez más organizadas y rigurosas, y los participantes se han empoderado como verdaderos cuidadores del patrimonio de sus sectores.

Este aprendizaje se ha extendido más allá del aula, llegando a los hogares y vecinos, quienes hoy alertan y colaboran cuando descubren nuevos hallazgos, enviando fotografías y contactando al equipo para su resguardo.

La última jornada realizada en diciembre pasado contó con una convocatoria de 47 personas, entre estudiantes, apoderados e integrantes de la comunidad. Actualmente, el Taller de Ciencias está conformado por 12 estudiantes, desde primero a octavo básico, quienes han realizado caminatas de entre 5 y 10 horas en terreno.

“Muchos de los participantes han comentado que, si bien han realizado trekking con anterioridad, nunca habían vivido una experiencia en la que se les enseñara a leer el territorio, comprender su historia y valorar los vestigios culturales como en este proyecto. Más que una actividad educativa, esta iniciativa se ha transformado en un movimiento comunitario de rescate, valoración y defensa del patrimonio cultural del Valle del Aconcagua”, afirmó el profesor Montenegro.

Carolina Escobar, periodista Facultad de Ciencias Sociales / Fotos: Carlos Montenegro.

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