El consejero regional valoró la aprobación de $20 mil millones para el FRIL 2026 y destacó los recursos destinados a las provincias de San Felipe y Los Andes, que permitirán impulsar proyectos de infraestructura local en el Valle del Aconcagua.
Como una herramienta que permite acercar la inversión regional a las necesidades concretas de las comunidades, calificó el consejero regional Fernando Astorga la aprobación de la distribución de recursos del Fondo Regional de Iniciativa Local (FRIL) 2026, que contempla un marco total de $20 mil millones para la Región de Valparaíso.
La propuesta fue aprobada durante la Sesión Plenaria Ordinaria N° 939 del Consejo Regional de Valparaíso y considera a las ocho provincias de la región, incluyendo las comunas insulares de Isla de Pascua y Juan Fernández.
En el Valle del Aconcagua, la distribución contempla recursos para las seis comunas de la provincia de San Felipe y las cuatro comunas de la provincia de Los Andes, con montos que permitirán impulsar iniciativas de infraestructura y mejoramiento de espacios comunitarios.
En conjunto, las diez comunas del Valle del Aconcagua consideradas en ambas provincias suman $4.874.127.000, según los montos por comuna señalados en las tablas. $2.949.667.000 para la provincia de San Felipe y $1.924.460.000 para la provincia de Los Andes.
Para Astorga, el principal valor de este fondo está precisamente en su capacidad de descentralizar la inversión y permitir que las propias comunas puedan avanzar en obras que responden a necesidades cotidianas de sus vecinos.
“Los fondos FRIL representan una herramienta tremendamente descentralizadora para nuestro Valle del Aconcagua. Son recursos que permiten que las necesidades de nuestras comunas puedan transformarse en proyectos concretos y en obras que mejoran directamente la calidad de vida de nuestros vecinos”, señaló el consejero regional.
En el caso de las provincias de San Felipe y Los Andes, el FRIL constituye una alternativa para impulsar iniciativas de infraestructura menor en distintos sectores de las comunas, como el mejoramiento de espacios públicos, plazas, sedes comunitarias, veredas, iluminación, accesibilidad, techumbres y otras obras que pueden generar un impacto directo en los barrios.
Astorga enfatizó que muchas veces son precisamente este tipo de proyectos los que permiten responder a problemas que afectan diariamente a las comunidades.
“Cuando hablamos de descentralización, no se trata solamente de grandes proyectos. También significa que una comunidad pueda contar con una sede en buenas condiciones, una plaza recuperada, una vereda segura, mejor iluminación o un espacio público digno. Son obras que pueden parecer pequeñas, pero que para las familias tienen una enorme importancia”, sostuvo.
Una herramienta que permite agilizar proyectos
Otro de los aspectos relevantes del FRIL es que, de acuerdo con la Ley de Presupuestos 2026, los proyectos que se ejecuten con recursos transferidos a los municipios y cuyo costo total sea inferior a 5.000 UTM no requieren el informe favorable del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Sin embargo, igualmente deben ingresar la información necesaria al Sistema Nacional de Inversiones.
Esta condición permite agilizar la tramitación de este tipo de iniciativas dentro de los procedimientos establecidos para el fondo, manteniendo los requerimientos técnicos correspondientes.
“Esto también es importante, porque permite avanzar de manera más rápida en proyectos de menor escala, sin perder la revisión y los procedimientos técnicos que corresponden. Lo importante es que los recursos puedan llegar oportunamente a las comunas y convertirse en soluciones para las personas”, explicó Astorga.
El consejero regional agregó que seguirá poniendo especial atención en las necesidades de las comunas del Valle del Aconcagua, particularmente de las provincias de San Felipe y Los Andes, buscando que la inversión regional responda a las prioridades que plantean sus comunidades.
